viernes, diciembre 29, 2006

Crónica de un concierto.


Se merecía un tributo de cariño, pero también de respeto y admiración.(Es increible el silencio en las televisiones , en esa banda de maleantes que controla y domina la música de la radio, de las tiendas. Qué país éste).
"Llama la atención que la muerte de un cantante y compositor tan grande como Hilario haya pasado desapercibida para los grandes medios. No deja de ser un signo más de los tiempos ingratos y bastardos que transitamos. Enciendan el televisor, pongan la radio. Sólo se oye un gallinero de vocingleros personajes, disputándose el trono del rey de los fantasmas y la reina de los ridículos. Todo se compra y se vende a cambio de un puñado de sucio dinero y de tres minutos de fama, difícilmente podríamos distinguir época más hortera y banal. Nunca se había ensalzado tanto al necio embaucador de temporada y se había apartado tan indecorosamente al verdadero creador y al artista comprometido con una obra trascendente y bien hecha."
JUAN MARI MONTES, cantoautor salmantino.Revista ALCER. Octubre
La Idea nos congregó casi sin palabras. No necesitábamos explicaciones. El primer día que ensayamos comprendí que teníamos mucho en común. Y no sólo los acordes y cada uno de los cortes de las canciones. Compartíamos la Idea: eso que te pone en movimiento. Pensamos en El Mítico y fijamos la fecha: un poco más adelante para tener tiempo para ensayar y no tan tarde para que no lleguemos a la vorágine navideña.
El nombre: "Canciones de Hilario Camacho", nada más, y nada menos.
El cartel. Primero pensamos en una fotografía suya, pero nos pareció demasiado fácil, demasiado explícito y también algo así como irrespetuoso, o grosero, no encuentro las palabras. Por eso era preferible una composición que debía contener cuatro elementos con suficiente significación para poder acoger su nombre: el skyline de una ciudad, la Luna, un gato y una guitarra.
Llegó el día y empezamos a saludarnos nerviosos en el lugar sobre las cuatro de la tarde. Alguno no había comido después de salir del trabajo. Montamos el equipo y ecualizamos un poco. Pitu probó luces y encontró combinaciones bonitas. Sobre las siete nos despedimos , " nos vemos a las ocho y cuarto, afinamos, a y media empezamos".
Era la primera vez que tocábamos juntos y disfrutamos mucho después de los primeros nervios.
Toi, amigo de Hilario y fotógrafo oportuno, generoso y sensible, nos hizo fotos preciosas. (Gracias otra vez).
Fuimos pasando las canciones y notando que entre el público empezaba a extenderse ese temblor que arriba del escenario compartíamos. Una chica se sentó justo en el centro, delante del escenario. La saludé después del primer pase y además de darme las gracias me dijo que se le habían saltado las lágrimas. Cuando estábamos acabando sentí que era entonces cuando podía empezar a dar lo mejor de mí mismo. Me han dicho que eso ocurre siempre. Nos quedamos con ganas de repetirlo. Cuando todo pasó, sentí la tranquila alegría de haber hecho lo que quería. Satisfecho como cuando después de sentir sed, terminas de beber un vaso de agua.
Fueron momentos muy especiales.
Tenía que dejar ya algún rastro en éste rincón de ningún sitio.

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1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Es verdad que soy amigo de Hilario, y es un algo que atesoraré para siempre en mis recuerdos y mis querencias, y es verdad que soy fotógrafo, es mi oficio, que ejerzo mal que bien, (a juersa pan se tragan las espinas), y es oficio que disfruto y me da para vivir y para conocer gentes interesantes, incluso para sacar de ahí buenos amigos, como el Cantor homenajeado, o como Calero, buen hombre, cantante afinado y de gusto exquisito, dicen que buen profesional, que ojala no lo compruebe nunca (bomberos, abogados y médicos vivan en perenne descanso, quiéralo así la Virgen, y que por ello les paguen abundante, que será nuestra dicha que ello ocurra) magnífico músico y mozo de buena facha, y que concurre que además convive en nuestras historias dispares un amigo pequeñito y aficionado a cazar nubes bajo fanales de lluvias y arco iris que se empeñan en brillar, allá, en el cielo.

También es verdad que fui oportuno, estuve en el momento apropiado en el sitio apropiado, oyendo a los amigos adecuados, y tuve grande placer de fijar esos ratos gloriosos en placas de haluro de plata virtual.

En lo que no convengo es en lo de generoso, porque puedo asegurar a vuesas mercedes que fue el egoísmo lo que me indujo a acometer esas imágenes, que me dan a mi mas placer el tomarlas y recordar con ellas los momentos mágicos que los músicos nos regalaban, que a los mismos artistas que después de hacernos disfrute grande, es bueno que se puedan observar en cuatricromías y monocromas estampas que les acompañen en las mientes al acordarse de esos instantes de regocijo, pues de todos es sabido que los que mas gozan de los pentagramas son los mismos intérpretes destos.

¿sensible...? cosa de mozuelas parece mas hete aquí que si sensible es llorar escuchando las canciones de mi amigo que se marchó, cantadas en buena hora por otro buen amigo, tíldenme de sensible, si es su gusto, que para mi queda lo bailado.

Un abrazo

Toi

7:34 p. m.  

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