lunes, enero 08, 2018

Diario de un paranoico razonable(26)."No me digas quién ni por qué".


No lo dudes, intentan destruirte. No me digas quién ni por qué. Ocultan su identidad y sus motivos. Pero puedo percibir sus propósitos; miro a la calle y veo las caras de la gente. Los efectos de su criminal actuación sobre la población. Quieren destruirte, idiotizarte convertirte en un bobo. Mira la cara de la gente, por favor. Mira los programas de televisión dedicados a divulgar comportamientos. Míralos. Qué ves. Cada vez mas estúpidos, más bobos. Hasta tal punto de que, si te descuidas, si por un momento te relajas y pierdes la tensión, te parecerán normales, no apreciaras que son, se comportan, miran, hablan y se mueven como bobos, completamente idiotizados. Escúchame bien, si no lo notas, si te parecen normales, puedes darte por muerto. ¿Te ha pasado ya?. No.Eres una víctima más.

Ahora te explico cómo combatir en esta guerra contra la lobotización general, cuáles son tus armas, como puedes entrenarte para resistir. 
Pero te ruego discrección. 
No digas nada a nadie. 
Te tendrán por loco. 

Ellos, si, ellos. Los mismos que dan muestras evidentes de imbecilidad, que ofrecen mirada de tonto de baba... no solo han perdido la capacidad para ver delante del espejo que la baba les cae mojando su barbilla, sino que, si les dices que se limpien ese hilo de estulticia transparente y pegajoso, te dirán que estas loco, lo pregonarán, le dirán a todos que tengan cuidado contigo, que estas loco.

Lo primero es la imaginación. 
Es un arma letal contra quienes quieren anularte. La imaginación te permite ver el futuro: ver lo que pretenden hacer contigo y prevenirte. La imaginación te hace imprevisible y eso no lo soportan. La imaginación te permite ser lo que eres realmente,antes de llegar a serlo, sin nadie que te corte las alas, sin nadie que te apunte con el cañón  paralizante del " tú que te has creído chaval".
Así que practica. 
Tienes que conseguir imaginar algo y sentir miedo, alegría o excitación como si estuviera ocurriendo delante de ti. Tienes que imaginar pensando en ella o en él cómo sería todo después de que tu le dijeras eso. Tienes que imaginar lo que te espera si no arriesgas, si el miedo te paraliza. No dejes de imaginar.
Te tienes que entrenar y para empezar dejarle sitio en tu cabeza. El móvil te ha robado los ratos si hacer nada. En el autobús, en el ascensor, hasta en el semáforo . Esos huecos-sin-nada-que-hacer-o-que-decir son el caldo de cultivo imprescindible para que puedas imaginar algo. El móvil y los cascos perjudican gravemente su imaginación. Eso deberían llevar escrito, como advertencia. Eso dejaría sin efecto esas bombas selectivas y personalizadas con la imaginación de la población.

Más armas.
Mira donde no pasa nada y encuentra lo que lleva mucho tiempo ahí. Por ejemplo, los caminos rurales, los senderos que se pierden entre los olivos o que acompañan al río o a la via del tren. Ahí esta la realidad y el alimento que te hace fuerte frente al matrix absurdo que pretenden imponerte.

Y el arma fundamental: piensa en tus antecesores como seres valiosos, llenos de detalles esenciales para entender tu vida real. Piensa en cómo eran tus abuelos, lo que hicieron, lo que les alegraba y lo que les hizo felices. Piensa que eres porque ellos te imaginaron y todavía puedes ser lo que realmente eres si piensas que te están mirando. Te quieren destruir haciendo olvidar que eres parte de una serie infinita de sueños y saben que si rompen la cadena te quedas fuera del ser y del sentido. No puede ser, no los dejes. Mira la gente que tiene cara de bobos y pregúntales el nombre de sus abuelos, ya verás como lo han olvidado.No somos nada sin la historia que explica que estés aquí, ahora escribiendo o leyendo estas palabras .

No me preguntes quiénes son o por qué.
Pero mira sus logros cada día más evidentes. Están ganando la guerra.
Resiste, por favor, no podemos rendirnos.
Mira los senderos. Imagina. Piensa en tus abuelos.
Cuidado.

No comentes nada, por favor.

viernes, octubre 20, 2017



Antonio Escohotado... es brujo





La realidad es escurridiza y paradójica.
La aparente solidez pétrea  que suponemos a “lo real" está más en nuestra mente que necesita certezas para orientarse y perder el miedo. Así pues, aparece una nueva paradoja y es que lo objetivo viene a ser una mera apreciación subjetiva y, por qué no decirlo, interesada.

De entre todos los pensadores que conozco, Antonio Escohotado  me gusta por su permanente alerta para evitar poner la solución en el enunciado de los problemas que nos ofrece la realidad. Se atrevió a probar de todo y en esas peligrosas expediciones adquirió la valentía infrecuente y el arrojo heroico de desenmascarar sus propios prejuicios para poder sortearlos en sus horas y horas de estudio. Su discurso me enseñó a buscar la verdad sin trampas, saliendo a la intemperie a mirar lo que pasa, no ha comprobar lo sabido. La realidad no es el falso enigma de un crucigrama: un problema que  requiere la solución para ser creado.

Y desde esa actitud de honestidad intelectual radical, su crítica al prejuicio, a la mentira disfrazada de mística, a la palabrería, detectó la tozuda persistencia entre nosotros de la superstición,  la quema de brujas de nuestro días con la demonización de las drogas.,En su última deriva, ofrece con rigor y distancia una lúcida descripción crítica del comunismo como enésima careta del miedo a la libertad y sus consecuencias ("Los enemigos del comercio").

Siendo así, aquí les vengo a contar que mi admirado Antonio Escohotado, de tanto enfrentar su mente a la superchería en todas sus vertientes y modalidades, finalmente y por mor de esos giros sorprendentes de las cosas en esa realidad  esquiva y cambiante que juega con nosotros al escondite, es en realidad... brujo.

No es metáfora o suposición: tengo la prueba.

Corría el año 1991 —creo — y en un curso de verano sobre el tema de la despenalización del delito de tráfico de drogas organizado en la Universidad de La Rábida en Huelva, lo conocí. Me presenté como lo que entonces era: fiscal  en aquella Audiencia Provincial. Tras cruzar alguna diatriba en los coloquios finales  tras las ponencias, continuamos alguna de las polémicas tomando un café juntos en los sillones del lobby del parador. Un día  le pedí que me dedicara la Historia de las Drogas.

Me miró y escribió una frase que entonces no tenía demasiado sentido.

Aquí esta la prueba de sus facultades de adivinador del futuro. 


Efectivamente, en el año 2007 deje la carrera fiscal para dedicarme a la abogacía.
Hace unos días revisando libros me topé con aquella dedicatoria. 
Entendí entonces que Escohotado había visto en mí lo que todavía yo desconocía. 
De ese modo percibió al mirarme para pensar su dedicatoria. la realidad, o quizás la adivinó. Aun pareciendo verbos distintos, mira por donde, no parece que se alejen tanto.

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