sábado, septiembre 30, 2006

Mírame, mírame pero no me toques, pero mírame.


El impacto de lo audiovisual en los últimos cien años, nos ha modificado provocando, entre otras cosas, la hegemonía absoluta del sentido de la vista sobre todos los demás. Somos si te ven. Existes en lo que ves.
Frente a otras culturas basadas en la palabra hablada o escrita, nuestro mundo se entiende y se conforma alrededor de la Imagen. Nada resume mejor el momento que el título de uno de los mejores blog que conozco: Mira y Calla. La forma es, definitivamente, el contenido. Vivimos en la maravilla, la sorpresa, la fugacidad y la intrascendencia de la Imagen. Entre nosotros ya esta todo dicho, y ahora se trata de mirarse, para ser mirados y en ese punto encuentra el hombre su plenitud.
Todo lo que viene después, las palabras e incluso en algunos casos el tacto, será problemático y prescindible. A no ser que, un espejo o una cámara oculta permita convertir la caricia en Imagen que se pueda mirar. Pero aún en ese caso, tras el tercer o cuarto visionado, aquellas imágenes serán invisibles ya, insignificantes. Habrá que buscar otra vez la raíz, el origen, la única fuente de satisfacción: mirar y mirarse, verse y ser vistos . Algunas horas en el espejo del baño o del gimnasio pueden devolverte la paz interior para superar la angustia insoportable de pensar en la posibilidad de que , agazapado detrás de la Imagen pueda palpitar algo distinto.
No te compliques. Basta con mirar y que te miren.
Mira y calla.
Mírame, mírame
mírame pero no me toques, pero mírame.
(...)
Hasta que un día el experto artista de la mirada
no tuvo bastante
con palpar la niebla.
Quiso ser menos "Polaroid" y más almohada
Tuvo un mal momento
y rompió las reglas.
Y le ofreció la aventura
vulgar del enredo en un cuarto de hotel.
Amor no es literatura
si no se puede escribir en la piel.
Pero ella no llegó nunca.
Pero ella no llegó nunca.
Cuentan que se quedó atascada en un semáforo
con la vista fija
en un militar.
Y que, a pesar de los insultos y los bocinazosfue incapaz
de arrancar.
(...)
Mírame, mírame,
mirame pero no me toques, pero mírame
JM Serrat

1 Comments:

Blogger Toni said...

Desde luego somos eminentemente visuales. El poder del sentido de la vista arrasa con el resto de los sentidos. Por ello los ciegos desarrollan tanto el olfato, el oido o el tacto, que nosotros tenemos prácticamente dormidos.
Gracias por la mencion.

9:54 a. m.  

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