¿De dónde procede toda esta marea de basura? (Diario de un paranoico razonable. 28)

Mañana me dan el alta.
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Mensajes para iniciados. Diario de un paranoico razonable. Escondite.Música.Visitantes ilustres e inesperados.(Proximamente continuarán los capítulos de la novela por entregas).

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Un hombre que no se siente atraido por una mujer. Un hombre al que le gusta o se siente atraido por otro hombre. Asi puede definirse un homosexual.Etiquetas: Diario de un paranoico razonable.
Pero, las monedas pasaban de mano en mano, sin que nadie finalmente reclamara el oro que representaban. Por eso, la ficción de atribuir un valor en oro a una moneda que, en realidad, es decir, en sí misma, no tenía ese valor, esta manada de locos que llamamos humanidad, la supero (¡más difícil todavía!) con otra otra ficción todavía mayor: ¡tachán! señoras y señores, a partir de ahora la moneda tendrá el valor que digamos quienes mandamos que tiene, sin necesidad de que venga soportada por una referencia a un objeto concreto.
Ahora empiezo a perderme, lo confieso.
Entonces aparecen los bancos, los banqueros. Leí en "Dialogo de Civilizaciones", de Roger
Garaudy (del que lo último que supe es que fue condenado por decir que nada en la historia justifica la masacre de palestinos llevada a cabo por quien todos sabemos), que los abuelos de algunos de los grandes banqueros actuales fueron traficantes de esclavos o incluso piratas. La cuestión es que, en mi caso y en el de otros muchos, por trabajar y para que podamos alimentarnos y buscar cobijo, nos dan unas monedas de esas que, desde hace tiempo, son pura ficción metafísica. Pero esas monedas no las tenemos en nuestro poder. las depositamos en un banco y, a cambio, el banco te da... pues el banco te ofrece...
Por cierto, ¿qué coño te da el banco por manejar a su antojo nuestro dinero?
Antes, hace un tiempo que la cosa funcionaba así: dejas tu dinero en el banco y el banco, con todo el dinero que le dejan, hace préstamos o ofrece apoyo para negocios (es decir hace más préstamos), y consigue un beneficio, del que te da una parte porque tu le has dejado tu dinero. Pero, ahora ¿me da algo el banco para que este justificado que le deje en depósito mi dinero?
Bueno, no sé por donde iba. Creo que trababa de explicar la crisis. Si eso era.
No sé exactamente por qué, estos señores de abuelos poco recomendables, acostumbrados a ganar mucho dinero, han tenido un importante traspiés: han perdido mucho dinero. Tanto que, nosostros, los que trabajamos y recibimos unas monedas para alimentarnos y buscar cobijo, hemos hecho una colecta y le hemos repuesto sus pérdidas. No ha sido exactamente así, pues en realidad ha sido el gobierno que maneja nuestro fondo común, el que ha tomado esa generosa decisión. Según nos dijo, era para que se animaran y todo siguiera tan bonito y tan bién.
Pero, la cosa es que, seguimos mal. Ahora nos dan menos monedas por el mismo trabajo. Y además las monedas valen menos. Un desastre que no entiendo demasiado porque, los banqueros se siguen forrando. Todo empezó por un cierto grado de confianza y un compromiso. Pero tengo la sensación que estos tipos han confundido las cosas y nos tomaron por tontos.
Asi que, querido lector y, por aquello que tantos versos provocó en nuestro siglo de oro, y que no sé si sabrás que significa exactamente, por dignidad, me planteo, te planteo, un gesto revolucionario, sencillo y directo: ve a tu banco y pide tu dinero. A partir de mañana, busca un lugar en tu casa, en donde lo guardarás. Habla con tu jefe y dile que quieres que te dé la nómina en mano, que estas un poco mosquedado con los bancos y que, por una temporada, vas a prescindir de ellos, van a salir de tu vida. Dile que igual es un error o una injusticia, pero, desde la percepción siempre pobre y borrosa de un ciudadano anónimo, te parece que no se están portando bien, que tienen demasiado poder, que deberíamos inventar un mundo sin ellos.
Es fácil y, por ahora, no es delito.
Amigo, date el gustazo, llega a la ventanilla y dile muy serio a la rubia simpática: "quiero mi pasta, me la llevo".
Estos tipos se ha pasado de listos y, después de todo, son unos desagradecidos. Pero lo cierto es que su peana se asienta en nuestra desidia o dejadez...en nuestro cotidiano consentimiento cuando les dejamos nuestro dinero.
Tu dinero, chaval: es tu dinero.
Llévatelo a casa.
Vamos a darle un susto a estos listillos.
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El desarrollo espectacular en cualquier campo del saber humano, al que tenemos la suerte de asistir en los albores del siglo XXI, se extiende también a las técnicas dirigidas a crear súbditos contentos e inútiles, orgullosos de su ignorancia, y sobre todo inofensivos.
La pobreza material y moral puede ser también combatida con instrumentos que más que pretender abolirla, optan por que sea asumida socialmente por los que no la sufren, pasando desapercibida para quien la sufre.
Quienes apenas conocen, no ya las elementales reglas de la gramática o la ortografía, sino dónde empieza y termina cada palabra que utilizan, no sienten rubor o angustia alguna por su lamentable estado. No se sienten menos que nadie. Caminan orgullosos, estúpidos y felices, por las calles de nuestras ciudadades.
Viven con los justo, pero pueden pagar el coche y las copas. La vida consiste en trabajar para esperar que llegue el fin de semana.
Hace años que no escriben nada con bolígrafo o lapicero, aunque han cogido cierta habilidad con el móvil. Sus cerebros trabajan rápido porque apenas ponen en juego una docena de neuronas.
Debes evitar cruzar su mirada en un semáforo pues, depende el día que tenga, puede ser suficiente para poner en riesgo tu vida.
Una manada creciente de esta subespecie humana, que ha ido floreciendo en el caldo de cultivo de la ginebra de garrafa de cada botellota de fin de semana, puede complicar seriamente la vigencia de las más elementales reglas de convivencia, esculpidas con esfuerzo a lo largo de los siglos. Lokitas y lokitos encantados de vivir en la nada, que sienten sabios y poderosos con un móvil nuevo, un coche tuneado y apenas un centenar de palabras mal dichas y mal escritas.
Veo crecer día a día el monstruo y ni los que mandan ni los mandados parecen apercibirse. Esa manada en fiesta permanente acumula frustración y resacas sucesivas, que pueden potenciar reacciones violentas e inmotivadas.
El día que se revuelva y nos muerda será demasiado tarde.
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"Mira, escúchame bien…cada uno es responsable de su cara a partir de determinada edad. No valen excusas. En mi época queríamos asumir la responsabilidad, tomar decisiones, abrir caminos y decir, mira esto lo he hecho yo y antes no existía…tomar responsabilidades era el camino a eso por lo que vivíamos…eso que se llama libertad…¿te suena de algo? …ya pasaste los cuarenta hace años…claro que te suena, seguro que elegirías esa palabra si solo te dejaran llevarte una, a una isla desierta…"
Llegó quejándose del calor y chupándose los dedos, pues decía que todavía olían al jamón que nos habíamos tomado en un velador debajo de un naranjo. Dio un vistazo por el blog, y después de leer por encima algunos post, se sentó ahí, donde le hice la foto.
Mirándola en la cámara digital, le dije que parecía cada vez más joven… y comenzó a lanzar un discurso continuado y encendido. Quién sabe si con la clarividencia que ofrece la manzanilla, a la media hora, o así, de haber ingerido el primer sorbo.
"Y si renuncias a hacerte responsable de lo que te toca…entonces empiezas a preferir pasar rápido delante del espejo…Pero si asumes lo que te toca de esta historia, si te enfrentas …descubres con los años que un montón de mierda te tapa tu verdadero rostro, como capas de cebolla, capas de mierda si… que vas sacándote poco a poco… y que te ocultan la sencilla y auténtica realidad de tu cara, de tu mirada que es el resumen de la cara… de tu vida.
He sobrevivido y en cada tunel obscuro, interminable, me he sacado muchas capas de esa cebolla…así que mi rostro ahora tiene arrugas, pero es verdad que esta más limpio que el de mi juventud…"
Advierte que me sorprendió el largo discurso con la cámara en la mano y…al darse cuenta sonríe y vuelve a sentarse en el escalón.
- Me ha gustado lo de la isla ¿y qué canción te llevarías?
- Lo he pensado muchas veces y no tengo ninguna duda, “Suzanne” de Leonard Cohen.
- Y que…
- Patty. Tampoco tengo ninguna duda… Recuerdo que George me miró y comprendió que sería menos cruel matarme…
- Todavía la recuerdas.
- Cada minuto.
- Y ¿qué libro?
- ¿Puede ser un blog, en vez de un libro?
- Bueno, te haría falta acceso a Internet en la isla desierta… pero vale.
- “Tierra de Nadie”.
Sonríe otra vez, le ayudo a levantarse y se va después de que su halago me dejara bloqueado.
…camina por la callecita que le lleva al hotel y comprueba que puede tocar sus dos pareces abriendo los brazos.
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"TAN TRANQUILOS"
CONCIERTO
en conmemoración del cuarenta aniversario del feliz acontecimiento.TT.
TT (…)
Letra en tu piel.
Es caprichoso el azar.
Cuerpo de ola.
La Magdalena.
Pequeñas cosas.
Laura.
No se que pasa esta noche.
El sitio de mi recreo.
Cuando Pedro llegó.
(…)TT
TT-José María Calero. Guitarra y voz.
José Manuel García-Quílez. Piano.
Pablo. Percusión.TT
TT-Club Antares.
Sábado 30 de mayo de 2009. 21’30h.TT
Querido lector de Santa Ana de Yacuma o de Surin, de Plovdiv o de San Jose de la Rinconada.
Si existes, aqui te ofrezco mi invitación sincera y gratuita, para que asistas al próximo concierto que tendrá lugar el próximo sábado día 30 de mayo, en el Club Antares ( que así es como se llama, no es que se me olvidara la C).
Esta vez se llamará "Tan Tranquilos" y dará comienzo al tiempo que el pianista y el guitarrista se sirven una copa de buen vino y empiezan un buen plato de jamón. No habrá gritos. ni nervios. Si vemos que no se callan los invitados ( cosa que a veces ocurre), seguimos con el vino y el jamón.
Recordaremos un feliz suceso, ocurrido hace cuarenta años, pero que todavía tiene buenas consecuencias para mucha gente que, por eso mismo, queremos celebrarlo.
Te espero.
Ya sabes, de otras veces, que lo pasaremos bien.
TT.
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Sometidos a un sofisticado proceso de recogida de datos sobre pulsiones cerebrales no siempre totalmente conscientes, un número no determinado de mujeres y hombres de diferentes partes del planeta, están siendo sometidos, desde marzo del 2000, en la Universidad de Craughford, al sur de Hoowerty, a un minucioso estudio, en un “Gran Hermano” de enormes dimensiones, del que muy pronto tendremos alguna noticia. Algunas de sus conclusiones no se corresponden con lo esperado.Etiquetas: Diario de un paranoico razonable.

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Esta cerca el fin.
Buscan responsables desesperadamente. Alguien a quien atribuir la culpa, chivos expiatorios que permitan ocultar al mundo la única realidad cierta. La Tierra esta a punto de empezar a arder, a consumirse bajo temperaturas que llegarán a ser superiores a los doscientos grados, para alcanzar a su destino final: convertirse en otra bola de suelo calcinado que gira alrededor del astro rey, como los demás planetas conocidos.
Hace años que la comunidad científica llegó a tener la certeza del proceso de calentamiento irreversible de la atmósfera. Los rayos del sol han ido minando minuto a minuto, día a día, la capacidad de ese filtro que rodea la tierra y nos ha permitido, durante unos cuantos millones de años, hacer frente a ese astro asesino. Pero poco a poco, sin prisa, de forma irrebatible impone la fuerza caliente y abrasadora de su energía infinita e inacabable y destroza con su calor todo lo que se interpone en su camino. Los primeros estudios en los años cuarenta del profesor SKINNERHOLD de la Universidad de Oslo, fueron inicialmente descalificados y ni siquiera su suicidio consiguió que fueran tomadas en serio sus teorías. Pero, a pesar de las críticas, poco después significaron el inicio de tres líneas de investigación, que siete años después, convirtieron sus predicciones en verdad científica indiscutible. Los tres trabajos ( Clawton, 1951, Stuart 1953 y Freghtson 1954) fueron inmediatamente considerados información clasificada entre las que alcanzan esa consideración por "poder provocar reacciones de pánico generalizado en la población civil" ( Confidencial Act, Cap. IIV) y su carácter secreto se ha visto renovado recientemente en la cumbre entre rusos y americanos del pasado mes de Mayo.
El único objetivo cierto, aunque escondido, de los viajes espaciales fue y sigue siendo el de encontrar un refugio que permita escapar del inevitable incendio final a unos cuantos humanos, buscar la posibilidad de que la Vida sea viable fuera del único ecosistema que hasta ahora la ha hecho posible, cuando las condiciones en que se desarrolló desaparezcan para siempre. El gran logro que justifica los cientos de billones de dólares invertidos en los viajes espaciales, no es que el hombre pisara la Lunadando saltitos, sino que ya sea posible generar agua potable a partir de la luz del sol en los laboratorios espaciales que desde hace años giran alrededor de la Tierra. Aunque provisional, el Hombre encontró un refugio para el día en que el Sol venza definitivamente su lucha cotidiana contra la atmósfera y el fuego de sus rayos inunde nuestras calles y nuestros campos en un incendio universal y definitivo.
Cada día es capaz de abrir un agujero más y por cada uno de ellos un trozo de Tierra echa a arder. El telediario nos enseña la foto de un tipo escondiendo su cabeza bajo una cazadora, conducido a empujones por orgullosos policías. Pero el autor de cada incendio que convierte nuestros bosques en ceniza esta más arriba y es más poderoso.
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Puedo aceptar casi todo. Que tiendo a ver las cosas desde un punto de vista muy negativo. Que el hecho de que seamos humanos no nos atribuye necesariamente ninguna excelencia y que por ello no hay que sufrir demasiado. Que el funcionamiento de una sociedad compleja y multitudinaria requiere de unos mínimos mecanismos de alienación, un cierto atontamiento generalizado, unos medios elementales de control de las mentes, para asegurar la estabilidad deseable, la previsibilidad de la inmensa mayoría de las historias personales, las improvisaciones mínimas. Lo acepto, pero dime, sin te quitan los ojos, ¿qué te queda? ¿qué me das? ¿quién eres?. Entonces queda solo el envoltorio, la pura silueta vacía, sin contenido, el puro mecanismo que permite andar, comer, dormir, hacer ruidos con la boca y un día, dejar de funcionar, como un juguete que se quedó sin pilas. Dime, sinceramente, sin la mirada, ¿qué soy, qué queda de mi? Incluso las civilizaciones más represivas, incapaces de imaginar un pensamiento libre, un movimiento sincero del alma hacía donde ella quiera llevarte. Incluso las culturas que hacen de la vida una antesala de la muerte. Incluso esos pueblos no se atrevieron a quitarnos eso: los ojos, tu mirada. Ese lugar por donde puedes ver a la persona. El único reflejo vivo del alma, de eso único que a cada uno nos corresponde ser.Etiquetas: Diario de un paranoico razonable.

Daré cuanta aquí de todo lo que pude escuchar que decían. Así os podéis hacer una idea de quién son, de cómo piensan. Solo os pido un poco de discreción. Hablaban del peligro de ser descubiertos. Es una amenaza que les incomoda mucho. Tienes sus trucos bien aprendidos, pero siempre piensan que , cualquier día todo puede quedar al descubierto y eso tendría tristes consecuencias para sus familias. Sobre la cubierta del yate de veinte metros o en medio de la pradera, frente al hoyo dieciséis, a pesar de la aparente tranquilidad, después de años, generaciones enteras sin haber hecho nada útil, es inevitable un cierto desasosiego.
“ Es que resulta casi imposible evitar que alguno se aperciba, lo note y lo comente. Entonces ideas venenosas se extenderán como la pólvora y no sé cómo podremos hacer frente a esa situación.
Tiene que haber alguna manera de evitar que se comuniquen, que entre ellos terminen mirándose, charlando, prestándose atención, regalándose confianza , creando esa peligrosa plataforma que llaman amistad, tan perniciosa para nosotros, que sabemos que es otro engaño. Vale que se junten por parejas porque, qué desastre de índice de natalidad, pero basta. Si empiezan con la amistad y la camaradería y esas cosas, después siempre viene esa manía de preocuparse de las cosas que no son tus asuntos. No hay cosa más propia de los pobres que estar mirando qué les pasa a los demás. Los que empiezan a leer cuatro cosas, se atreven a juzgar si esos están bien o mal, si aquellos pasan, más o menos hambre. Aparece eso que llaman solidaridad y que tan trágicas consecuencias ha acarreado para todas las sociedades.
Tiene que haber alguna manera de evitar esa venenosa manía de empezar a hablar unos con otros, en esas conversaciones que, como todo el mundo sabe, terminan siempre en amargas quejas. Aparece entonces la frustración, las ganas de cambiar las cosas. Eso es exactamente lo peligroso. La gente empieza por hablar de cualquier cosa y termina con planes intolerables. Siempre hemos llegado tarde a apagar ese fuego. Ha sido muy duro para nosotros disparar contra la multitud de mineros. Te acuerdas de Santa María de Iquique. Tantas veces que nos terminan obligando a cortar por lo sano. Ni siquiera se les pasa por la cabeza lo duro que resulta eso para nosotros. Pero a ellos lo que nosotros suframos les da igual.
Tiene que haber alguna manera de evitarlo antes, en el momento inicial, en ese instante en que dos tipos que no se conocen empiezan hablar: ese es el instante peligroso. Se reconocen, se sienten partes de un todo, se aceptan como iguales, se cuentan cuatro historias por su puesto inventadas, y empiezan a imaginarse que se identifican con sus tristezas. No arreglan nada, ellos de arreglar cosas no saben nada, pero multiplican sus miedos y, ese sentimiento todavía peor: sus esperanzas. Si dos o más se ponen a hablar y en algún momento comparten algún delirio, eso que llaman sueños, ya es inevitable la masacre. Otra vez nos obligarán a despertarles de sus ensoñaciones.
Están tan juntos, en el metro, en el autobús, por las calles, a todas horas. Tenemos que reconocer que les hemos dejado muy poco espacio. Ya sé que espacio es dinero, pero la verdad es que viven amontonados y así es difícil evitar que se comuniquen. Porque para que nos vamos a engañar, lo ideal sería que no se comunicaran. Cada uno a lo suyo. De uno en uno no tienen ningún peligro.
Tiene que haber algún modo.
Ya lo tengo. La música que tantas veces les ha servido a ellos para aglutinar a los ingenuos contra nosotros, ahora será nuestro aliado. Solo una cosa cambiará la dirección de la fuerza: los auriculares. Te imaginas que algún día cada uno llevara puestos unos auriculares. Eso les mete a cada uno en su mundo. Eso nos ayuda, amigo. De uno en uno no tienen peligro.”
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“ De repente todo se había llenado de bruma, como cuando alguien empieza a mentir”.
Hay que buscar con urgencia el origen de ésta situación que padecemos. No te engañes: sólo los estúpidos pacen satisfechos. Mira las caras de la gente: los que sobreviven, los que ya han perdido hace años ese brillo propio de la mirada humana y ríen, beben, se visten todos igual, babean, duermen y miran el tiempo pasar como idiotas. Cada vez menos los que aún mantienen algo de eso que un día llamamos un HOMBRE. Y esos sufren desorientados, indignados ante tanta estulticia.
No te desanimes. Tenemos que buscar el origen de éste nudo si queremos deshacerlo alguna vez. Mira éste texto. Léelo con atención y procura ser discreto. Ya sabes que no consienten la disidencia ( debemos ser prudentes).
“Europa se mentía sin parar, sin pausa y sin descanso: mentían la prensa, la radio, los editoriales, los nuevos medios de comunicación, todo tipo de folletos, la basura con la que se llenaba la conciencia del hombre occidental… Todo emanaba mentiras, como los gases tóxicos emanan del montón de estiercol que arde por combustión espontánea. En éste siglo Occidente se ha mentido a sí mismo y al mundo. Ha mentido constantemente: ha mentido al decir que era una patria y tocar con sus trompetas al mismo tiempo un himno nacional cuando tan sólo se trataba de una mentira, porque los disintos grupos de intereses que dominaban los países sólo veían en ellos la oporunidad de crear una sociedad limitada. Ha mentido al hablar de religión, porque la fachada de un conjunto bien organizado de ilusiones desmitificadas ocultaban los escombros dejados por las creencias. Ha mentido al hablar de arte y no exigir una visión al artista, una visión que posea una fuerza influyente en la realidad y una gran energía creadora, exigiéndole en su lugar un productor de masas, una baratija comercial o política que poder comprar o vender. Ha mentido al hablar de Derechos Humanos y tloerar a la vez que conquistaran el poder absoluto unos regímenes que humillaban y ofendían a todo lo humano. Ocidente ha mentido con la palabra hablada y con la palabra escrita; ha mentido hasta con la música, al arrebatarle la melodía y la armonia para susitituirla por unos histéricos maullidos convulsos y epilépticos.”
(“Tierra, Tierra”, “Föld, Föld ¡”). Sàndor Marai. Narrativa Salamandra. 2ª edición marzo de 2006, página 310).
Sándor Márai escribía éste texto demoledor, recordando sus sensaciones en Febrero de 1947, cuando después de la IIGM pasaba unos días en París y, sentado en un cafe, reflexionaba sobre ese tajo mortal que dividió el mundo en dos.
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Fue un verano durísimo. De pronto me di cuenta de que es absurdo que aún existan cabinas de teléfonos públicos: de acuerdo con las últimas cifras hay 1’3 teléfonos móviles por persona. Siempre que descubro un fallo en la lógica del sistema lo pasó muy mal. Entonces la palabra sufrir cobra sentido.
He estado observando a los que utilizan cabinas de teléfonos públicos. En algunos casos es obvio que charlan con el amante: tapan ridículamente el auricular, muestras signos ostensibles de acaloramiento, se mueven como retorciéndose y sobre todo, sonríen con cara de bobos cuando terminan, repasándose luego la ropa y el pelo, como volviendo a la realidad. En mi cuaderno, sin embargo, cada noche comprobaba que la mayor parte de las personas no respondían a ese perfil. En muchos casos, el usuario de cabina tiene teléfono móvil y lo utilizan antes o inmediatamente después. Fueron muchos para que pudiera aceptar, en todos los casos, la hipótesis de la batería baja. Empecé a intuir que, como los amantes, el objetivocomún es no dejar rastro de la llamada.
Me desequilibra psicológicamente tener ante mi datos que no pueda explicar de una manera convincente. Han sido horas vagando por la ciudad como un enfermo, como un poseso, en jornadas de quince horas de observaciones. La mayoría llegaban a la cabina en algún vehículo y después de conversar se marchaban. Eso me obligó a persecuciones en moto y en coche, con el corazón trotando en mi pecho para al final, perder otra vez mi objetivo en el caos absoluto de tráfico de ésta ciudad.
Una noche, por puro azar , encontré una pista. Estaba apostado dentro de mi coche en la calle, a unos doscientos metros de una discoteca, vigilando una cabina especialmente concurrida. Entonces pude ver a dos muchachos de unos veinte años, muy delgados y con el pelo engominado formando una pequeña cresta. Llegaron caminando desde la discoteca y después de mirar un número apuntado en un papel hicieron una breve llamada. Cuando se fueron y cuidando que no me vieran , abandoné el vehículo y los seguí. Acorté mis pasos para dejar que llegaran primero a la puerta de la discoteca en donde se unieron a un grupo mayor de jóvenes de su edad. Me decidí a acercarme de forma disimulada para ver si podía escuchar alguna frase, o al menos alguna palabra que me ofreciera una pista. Cuando salí de la oscuridad me sentí iluminado por las luces de neón con el nombre del local y advertí que los dos jóvenes me miraban. Intenté disimular rectificando mi marcha y fingí que esperaba a alguien mirando el reloj y encendiendo un pitillo. Los dos chavales , que no dejaron de mirarme e intercambiar comentarios me estaban poniendo nervioso. Entonces después de hablar entre ellos como tomando una decisión conjunta se acercaron a mi. Me preguntaron si era yo el que habían llamado y pensando que , en algunas de las miradas que fingía no ver, alguno de ellos me había llamado, dije “si , perdona”. Entonces una de ellos me ofreció cincuenta euros y el otro me dijo, “vente detrás que tengo la moto y no las saques aquí”. Estaba muy confundido y rechacé el dinero, pero seguí a quien me pidió cambiar de lugar. Entonces caminamos unos veinte metros y les dije que qué querían de mi. Uno de ellos dijo extrañado “la coca” y, al ver mi reacción el otro dijo “éste no és”, dándose la vuelta y dejándome allí solo. Cuando volví a verlos entre la gente, intercambiaban algo con un tipo de chupa de cuero negro y pañuelo rojo al cuello.
Ese polvo blanco riega cada noche la ciudad.
El dinero de ese negocio empapa cada sector de nuestra economía.
Los capos tienen poder para conseguir que no veamos lo que tenemos delante de nuestras narices. Esa masa ingente de dinero y el poder de esos mercaderes de felicidad ya es una clave sin la que nada de lo que pasa podrá explicarse.
Fue un verano difícil. De pronto caí en la cuenta.
Creo que estoy mejor ahora.
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